viernes, 12 de julio de 2013

Triste


Triste vida la suya, que lo mide todo por el precio, 
triste su figura que se asemeja bastante a la de un replicante, 
triste el empeño que pone en hacer de su existencia un erial donde todos los días son iguales...

Triste que no le quede una pizca de sangre en las venas, 
triste que sigan meando por usted y diga que llueve, 
triste, en definitiva, tanta ceguera, tanto automatismo, tan poquita pasión...

Tenga cuidado, no se le vaya a parar el corazón, de lo poco que lo usa.

sábado, 6 de julio de 2013

Máscara



Insisto, ¿quiénes somos nosotros en el fondo de nuestro corazón?

¿Cuál es nuestra verdadera naturaleza, esa que tanto escondemos tras la máscara?

Cada día nos situamos asépticamente entre lo que somos y lo que decimos ser…

Nos vestimos el disfraz por la mañana, salimos a la calle y procuramos que ni el gesto, ni el desliz nos delate en un sin querer. Miramos a los ojos a la gente y nos descubrimos incapaces de ver más allá de lo que su presencia sólida nos trasmite.

Conozco miserias inenarrables tras vidas aparentemente anodinas y repetitivas…

Sé de infiernos personales escondidos en una sonrisa y el nudo de la corbata. Sobre la barra de un bar, he contemplado manos delicadas y cuidadas que fueron capaces de matar. He vislumbrado en el gesto de cariño de un padre de familia, el rastro de la adicción a la infidelidad. Sé de primera mano, que tras unos labios carnosos y dulces, uno puede encontrar mañana el crudo sabor de la hiel…

Conozco un director de banco que luce lencería bajo el traje, eso sí, de colores institucionales…

Estoy cansado de ver en la tv, sorprendidos vecinos loando las virtudes del fulano que acaban de detener…

Insisto, ¿quiénes somos nosotros en el fondo de nuestro corazón?

Dime, ¿qué pasaría si de repente, en un gesto de rebeldía, diésemos libre albedrío a nuestra verdadera naturaleza, tan cansada de travestirse para ser feliz?

¿Qué pasaría si ahora mismo salvásemos la distancia entre nosotros y nosotros mismos?


Foto: Rocío Brage

lunes, 24 de junio de 2013

Ocaso





No te vayas por favor, todavía no, quédate aunque solo sea un ratito más…

Dicen por ahí que mañana volverás, pero a mí siempre me consume la duda.



viernes, 21 de junio de 2013

Princesa






Todos los besos que entregas son prestados o robados. Dices te quiero por contrato y a la velocidad de la luz.

De espaldas a la barra, triunfas bajos los focos como una artista de variedades. Te sientan bien las luces cenitales y opacas. Miras con descaro y te ofreces sin pudor.

Fijas el precio de un susurro, descruzas las piernas sobre el taburete y avanzas de la mano del recién estrenado cliente, dando a entender en cada golpe de cadera, lo que pueden esperar de ti.

Desfilas como una estrella fugaz, igual que una margarita en espera del otoño, a la manera de una princesa olvidada...

Cada vez es todas las veces.

Los sueños que soñaste se pierden como vilanos en el aire del atardecer.

Te entrego el dinero y aventuras un nombre falso.

Mientras te desvistes pienso que,

no todo está perdido,
aun hay primavera en el fondo de nuestro corazón.

Foto: Rocío Brage

miércoles, 12 de junio de 2013

Volver



Para poder volver a casa algún día, primero tendrás que marcharte.

Te vi subir por la cuesta que lleva hasta las primeras viviendas. Había pasado mucho tiempo, quien sabría decir cuánto, pero te pareció que los prados y las tierras de labor tenían los mismos límites, idénticos colores, los árboles quietos en los enclaves de siempre…

En el margen de la carretera, sobre un mojón de piedra, te sentaste a esperar y echar un rato. Te miran al pasar, te saludan, pero ninguno te llama por el nombre antiguo. Vigilas distraído el que fuera el hogar familiar, hoy habitado por venideros desconocidos de los que apenas sabes, que encuentran las marcas secretas que tú dejaras a lo largo de la finca y pasan de largo sin advertir en ellas códigos del destino…

Aparece entonces un coche que se detiene. Abren el portal y señalas con el dedo en su dirección: esa es tu casa, esa tu hija y ese tu hijo, ese es tu perro, esa tu esposa…ese que carga las bolsas de la compra eres tú…

Una bandada de pájaros en formación rompe el aire de la tarde. Se encienden luces amarillas en las ventanas. Detrás de las cortinas se mueve la vida.

Te tienes que marchar, es la hora, pero al romper el nuevo día sigues varado, perdido en un presente que no encarnas, que no puedes dejar de contemplar mientras pasa. Imposible, atrapado, firme…

Señalas con el dedo: esa es tu casa, esa que cuelga la ropa es mamá, esos los cerezos que plantaste con papá, ese perro que juega te conoce, esa hilera de lechugas te pertenece, y ese que corre en pantalón corto eres…

Y tú, soñando con los ojos abiertos la mañana que al fin te marches para poder volver algún día…

viernes, 7 de junio de 2013

Aviones



Cada vez que levanto la cabeza al cielo, descubro aviones en tránsito, dejando tras de si una estela blanca de recuerdos en ebullición…

Y me pregunto, ¿a dónde va toda esa gente?

¿Acaso no saben que todos los lugares son el mismo lugar, que el este termina donde comienza el oeste, que el sol que yo despido es el mismo que recibes tú, donde quiera que estés?

No hay a donde ir. Lo único que podemos hacer es bailar. Bailar con la vida.



(Sandra de Sá / Grabriel O Pensador - Dançando com a vida)